Hay ingredientes que cargan mala fama sin merecerla.
La remolacha es uno de ellos.
Muchos la recuerdan cocida, blanda o con un sabor demasiado intenso. Pero cruda y rallada es otra historia: fresca, crujiente, ligeramente dulce y perfecta para ensaladas que se sienten vivas. Esta receta nace justo de ahí: de darle a la remolacha el lugar que merece, sobre todo cuando hace calor y el cuerpo pide algo ligero pero completo.
Por qué usar remolacha cruda en ensaladas
La remolacha cruda tiene algo especial: textura, color y beneficios reales.
Aporta fibra, antioxidantes y ayuda tanto a la digestión como a la circulación. Al rallarla fina, se integra fácilmente con otros vegetales y deja de ser “protagonista pesada” para convertirse en parte de un conjunto equilibrado.
Además, su color hace que cualquier plato se vea más apetitoso sin esfuerzo.
Una ensalada pensada para el verano
Esta ensalada es fresca, colorida y con distintas capas de sabor:
- Lo crujiente de los repollos y los rábanos
- Lo dulce natural de la remolacha y la zanahoria
- El toque herbal del cilantro y la arúgula
- Lo salado del queso feta
- Y ese contraste dulce–crujiente de las pepitas de marañón acarameladas
No es una ensalada “de acompañamiento”. Es una de esas que se sostienen solas.

Ingredientes
- 4 tazas de repollo morado bien picado
- 4 tazas de repollo chino bien picado
- 2 remolachas ralladas
- 2 zanahorias en julianas
- 3 rábanos en palitos
- ½ taza de hojas de cilantro
- 2 tazas de arúgula
- 1 taza de queso feta desmenuzado
- Pepitas de marañón acarameladas, picadas
- Vinagreta de balsámico blanco y agave
- Sal y pimienta al gusto
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Preparación
- En un bowl grande mezcla los repollos, la remolacha, las zanahorias, los rábanos y el cilantro.
- Incorpora la arúgula suavemente y agrega el queso feta.
- Justo antes de servir, añade las pepitas de marañón, sal y pimienta.
- Sirve con la vinagreta al final, para mantener las texturas frescas.
El equilibrio está en los detalles
Aquí no hay técnicas complicadas. Lo que hace que esta ensalada funcione es el balance.
El queso feta amarra todo con su toque salado.
Las pepitas de marañón acarameladas aportan ese crujiente dulce que sorprende.
Y la vinagreta de balsámico blanco con agave redondea sin opacar.
Son esos pequeños ajustes los que convierten una ensalada sencilla en una que realmente se disfruta.
Una receta guía, no una regla
Esta ensalada se adapta a lo que tengas en casa.
Puedes cambiar hojas, sumar semillas, usar otro queso o ajustar cantidades según el momento. La idea no es seguir una fórmula rígida, sino inspirarte y jugar con los ingredientes.
Eso también es cocinar en casa: confiar en tu gusto.
Para cerrar
La remolacha no es un ingrediente difícil. Solo necesitaba un contexto distinto.
Cruda, rallada y acompañada de los sabores correctos, se transforma en algo fresco, ligero y muy disfrutable. Ideal para días de calor, comidas simples y mesas que se llenan de color.
Si quieres replicar esta ensalada tal cual o tener esos detalles que hacen la diferencia, puedes encontrar la vinagreta y las pepitas de marañón en la tienda online de La Cocina de Sofy. Son de esas cosas que facilitan cocinar rico sin complicarte.
Y eso, al final, siempre se agradece.





